Archivo de marzo, 2014

Rece por mí

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¡Por favor, rece por mí y mi familia! así se despidió el presidente de los Estados Unidos del Papa, después de su larga entrevista. Los medios lo han destacado y amerita hacerlo. No es usual escuchar que el presidente de los Estados Unidos pida o ruegue algo para él, ni siquiera tenía ese tono cuando pedía votos en su campaña electoral.

La frase es muy frecuente entre los católicos. Los ministros de la Iglesia solemos oírla a menudo y lo hacemos con gusto, forma parte de nuestro ministerio, oramos por los enfermos, por los sin trabajo, por las familias con dificultades, por los que celebran algún aniversario o algún logro, por los que están de duelo y por todo aquel que nos lo solicita, unida a muchas otras oraciones por desconocidos, a veces, lo hacemos sin que nos lo pidan.

Pero fue el Papa actual el que nos sorprendió una y otra vez durante su primer año de papado cuando en celebraciones, audiencias o entrevistas terminaba diciendo: “ustedes recen por mí”. De alguna manera podemos afirmar que el presidente de los Estados unidos aprendió del Papa. Una verdad de fe esencial ha sido reafirmada con simplicidad y sencillez. Hay que pedir, que otros nos pongan delante de Dios con sus oraciones. Entre nosotros, interceder ante Dios es también una forma de relacionarnos.

Eso de pedir exige humildad. Porque siempre se pide a alguien que tiene algo que no tenemos o, que puede hacer algo por nosotros y de lo cual tenemos necesidad. Es el reconocimiento que necesitamos de ayuda, por tanto, nadie es tan poderoso como para pensar que lo puede hacer todo, sin necesidad de los demás, ni siquiera el presidente de los Estados Unidos. Quien hace oración, quien pide por otros, se relaciona también de manera diferente.

Al otro lado de la vereda de la humildad esta la soberbia. La actitud de aquellos que nunca piden ni reconocen nada, ni sus errores, ni  los logros de los demás. Los define la autosuficiencia y el falso convencimiento de que todo lo hacen bien y que en nada se equivocan. Así también se relacionan con los demás, sin hacer aporte alguno en la convivencia social.

Por lo pronto, rezaré por lectores de estas líneas y, usted, rece por  mí.

Día del niño por nacer y la adopción.

Día del niño por nacer y la adopción.

Con una agradecimiento muy especial al Señor se celebra este martes 25 de marzo en la solemnidad de la Anunciación del Señor, por primera vez el “día de niño por nacer y la adopción” establecido por ley de la república con el nº 20.699, con fecha 11 de noviembre de 2013, y que en esta oportunidad se celebra por primera vez. Cabe destacar que Chile es el primer país que a esta iniciativa se la ha dado la connotación de ley. Damos gracias a Dios por ello.

En un mundo en que pareciera que todo es desechable, no escapa a ello el que hayan corrientes y grupos que no dudan en sostener que la vida humana también puede ser desechable, sobre todo cuando un niño viene supuestamente mal formado en el seno de su madre o por que esta gestación ha sido producto de una violación, en fin se buscan sendos argumentos para justificar lo que cristianamente es injustificable, como es el aborto, y junto con ello también se buscan mecanismos que permitan la eutanasia, muchas veces con el argumento de dar “ una muerte diga a algún anciano o persona que padece una enfermedad incurable”. De todo aquello con estupor vemos que pasa en nuestro mundo y que desgraciadamente Chile no escapa a ello. Pero frente a estos signos de muerte, podemos encontrar signos de vida que nos alientan y no dan esperanza de que no todo está perdido y que frente a la eterna lucha del bien contra el mal, siempre ha de triunfar el bien, es por eso que nos da una inmensa alegría tener la celebración de hoy, que en el marco de tan hermosa solemnidad que celebra la Iglesia, tal como es la Anunciación del Señor, (cuando el Ángel anuncia a María que habría de ser la madre de Jesús, Lc. 1,26-38), la sociedad chilena se toma este día para celebrar y destacar que la vida “   “se debe defender desde la concepción hasta la muerte natural. Un país realmente humano reconoce la dignidad de cada uno de sus ciudadanos, especialmente a los más frágiles, de los que están por nacer y de los ancianos. Es fundamental también reconocer el valor de la maternidad. Tampoco podemos olvidarnos de aquellas mamás que entregaron a sus hijos en adopción y de aquellas familias que aceptaron con generosidad adoptar a un hijo. El primer derecho y anterior a todos los derechos, es el derecho a la vida”.

Como Parroquia San Carlos Borroemo nos adherimos plenamente a esta celebración, reiterando nuestra profunda gratitud a Dios, nuestro Padre y a la Santísima Virgen María por ello.

 

Diacono Miguel Pincheira S.M.
Parroquia San Carlos Borromeo

San José y unas bodas de oro

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Hoy celebramos a san José  de quien poco se sabe y que la Sagrada Escritura lo califica como un  hombre bueno y justo. Es un santo muy querido en la Iglesia, muchas personas llevan su nombre y, en San Carlos un colegio del sector poniente lo tiene como su patrono.

La discreción y su testimonio como esposo de la madre de Jesús ha hecho que en la Iglesia sea una fecha que se vincula con la vida religiosa. De hecho, durante muchos años el 19 de marzo fue el día en que jóvenes entraban al seminario o la vida religiosa o, la fecha en que se realizaban los votos religiosos. Así sucedió con dos mujeres, religiosas mercedarias vinculadas a San Carlos, que esta semana celebran 50 años de vida religiosa, sus bodas de oro.

Sor Carolina, originaria de Bulnes y actual subdirectora del Liceo Nuestra señora de la Merced,  junto a  sor Prudenciana, originaria  de San Carlos, que  reside en la casa de formación en Santiago. Hace 50 años, entraron a la Iglesia vestidas de novias y salieron como esposas de Cristo. Este sábado, en la Parroquia San Carlos Borromeo celebrarán con la comunidad este significativo aniversario de sus votos.

Celebrar 50 años de un compromiso, de una institución e incluso de vida, puede hacer pensar que es una etapa que comienza a acabarse y que las tareas están cumplidas. Hasta puede ser una tentación para dejar de crecer o aportar. Es cierto que son muchos años, pero cuando una vida se guía por ideales, 50 años se relacionan más con el noble metal, que no se corroe, que con una etapa que termina. No por nada el arquetipo del ser humano que vivió de ideales, don Quijote de la Mancha, comenzó sus aventuras cuando frisaba los 50 años. La razonable locura de emprender proyectos nuevos, del ingenioso hidalgo se confirma en el aniversario de estas mujeres, guiadas por ideales considerados quijotescos por el mundo contemporáneo. Alegrémonos con esta gran fidelidad, es oro de  verdad.

Medalla de oro

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Cada  cuatro años se efectúan las olimpiadas modernas, también conocidas como juegos olímpicos de verano. En el intervalo, también  inspiradas en las tradiciones de los griegos, se celebran los juegos ODESUR, que este año tienen como sede a nuestro país y, que culminarán la semana venidera.

Catorce países y treinta tres deportes, durante más de diez días han movilizado a centenares de deportistas buscando el triunfo y la preciada medalla de oro. La belleza de los deportes, los frutos del cultivo de las diferentes disciplinas y, el entorno que generan son una manifestación de la grandeza del ser humano. Los juegos y los deportes contribuyen a la convivencia y a la paz.  Sin embargo, este acontecimiento deportivo internacional tiene menos cobertura que el fútbol, al menos, comparativamente.

¿Porqué los juegos ODESUR no tuvieron  la cobertura proporcional a los llamados deportes populares?

Los juegos olímpicos y sus parientes como los ODESUR se inspiran en valores que no son los habituales en la vida cotidiana:  esfuerzo, lealtad, excelencia y, por lo mismo, nos sirven como estímulo para superar las mediocridades.

Cada uno de los juegos olímpicos necesita mucha dedicación y profesionalismo. Algunos de los que triunfaron confesaban llevar años entrenando y compitiendo antes de lograr la medalla alcanzada.  Una satisfacción para ellos y para sus equipos.  Como fruto adicional son los recintos deportivos de calidad que quedan como herencia y los elogios sobre los lugares de estadía.

La ausencia de esos mismo valores han constituido los puntos lamentables de estos juegos. Una vergüenza la mediocridad que, a ratos, rodeó las hermosas disputas deportivas  y que dejó a una parte del público sin poder ver dichas competencias, una prometedora ciclista fracturada  y una  polémica en gimnasia que no se logra entender.

La práctica deportiva es un aporte a  la vida de los deportistas y también a la convivencia social.  Exige dedicación, disciplina, esfuerzo, provoca alegría en el triunfo y humildad en la derrota. Se compite con adversarios con los cuales se traba amistad y no son enemigos. Vale la pena promover y fomentar el cultivo del cuerpo y del espíritu que de muy buena manera se logra con los deportes.

 

 

Felicidades y Gracias

Felicidades y Gracias

En el día Internacional de la Mujer, lo menos que se me ha ocurrido es expresar en esas dos palabras todo un reconocimiento a cada una de ustedes queridas amigas y hermanas mujeres en este un día en se les brinda un merecido homenaje. Homenaje y reconocimiento que no tiene porque quedar solo reducido a cada 8 de Marzo, aunque muy necesario para recordarnos el valioso aporte que ustedes le hacen a la sociedad y a la Iglesia. Tal es así, que el recordado Papa Juan Pablo II, hoy beato y muy luego santo, un 29 de junio de 1995, le regaló al mundo y especialmente a las mujeres, una hermosa carta titulada “Carta a las Mujeres”, donde junto con destacar tan importante rol que ellas cumplen, también se nos invitó a cuestionarnos, especialmente a los varones, en cuanto a la discriminación y abusos que por desgracias todavía persisten en nuestra sociedad de la cual Chile y nuestro San Carlos no están ajenos. Pero dejemos que sea el propio Juan Pablo II quien nos haga reflexionar al respecto en esta breve síntesis que he creído oportuno compartir con ustedes en este día.

El Papa comienza con una hermosa acción de gracias por el rol de cada mujer en los diferentes ámbitos de la vida que le corresponde cumplir:

“Dar gracias al Señor por su designio sobre la vocación y la misión de la mujer en el mundo se convierte en un agradecimiento concreto y directo a las mujeres, a cada mujer, por lo que representan en la vida de la humanidad.

Te doy gracias, mujer-madre, que te conviertes en seno del ser humano con la alegría y los dolores de parto de una experiencia única, la cual te hace sonrisa de Dios para el niño que viene a la luz y te hace guía de sus primeros pasos, apoyo de su crecimiento, punto de referencia en el posterior camino de la vida.

Te doy gracias, mujer-esposa, que unes irrevocablemente tu destino al de un hombre, mediante una relación de recíproca entrega, al servicio de la comunión y de la vida.

Te doy gracias, mujer-hija y mujer-hermana, que aportas al núcleo familiar y también al conjunto de la vida social las riquezas de tu sensibilidad, intuición, generosidad y constancia.

Te doy gracias, mujer-trabajadora, que participas en todos los ámbitos de la vida social, económica, cultural, artística y política, mediante la indispensable aportación que das a la elaboración de una cultura capaz de conciliar razón y sentimiento, a una concepción de la vida siempre abierta al sentido del « misterio », a la edificación de estructuras económicas y políticas más ricas de humanidad.

Te doy gracias, mujer-consagrada, que a ejemplo de la más grande de las mujeres, la Madre de Cristo, Verbo encarnado, te abres con docilidad y fidelidad al amor de Dios, ayudando a la Iglesia y a toda la humanidad a vivir para Dios una respuesta « esponsal », que expresa maravillosamente la comunión que El quiere establecer con su criatura.

Te doy gracias, mujer, ¡por el hecho mismo de ser mujer! Con la intuición propia de tu femineidad enriqueces la comprensión del mundo y contribuyes a la plena verdad de las relaciones humanas”.

Luego el Agrega que dar las gracias no basta ya que son muchos los aspectos en los que aún tenemos que crecer y avanzar para lograr reconocerles en todo lo que significa la presencia tan valiosa, importante y vital para el desarrollo de la sociedad, comenzando por la primera sociedad que es la familia, el dice:

“Pero dar gracias no basta, lo sé. Por desgracia somos herederos de una historia de enormes condicionamientos que, en todos los tiempos y en cada lugar, han hecho difícil el camino de la mujer, despreciada en su dignidad, olvidada en sus prerrogativas, marginada frecuentemente e incluso reducida a esclavitud. Esto le ha impedido ser profundamente ella misma y ha empobrecido la humanidad entera de auténticas riquezas espirituales.

Ciertamente, es la hora de mirar con la valentía de la memoria, y reconociendo sinceramente las responsabilidades, la larga historia de la humanidad, a la que las mujeres han contribuido no menos que los hombres, y la mayor parte de las veces en condiciones bastante más adversas. Pienso, en particular, en las mujeres que han amado la cultura y el arte, y se han dedicado a ello partiendo con desventaja, excluidas a menudo de una educación igual, expuestas a la infravaloración, al desconocimiento e incluso al despojo de su aportación intelectual

A este respecto, quiero manifestar una particular gratitud a las mujeres comprometidas en los más diversos sectores de la actividad educativa, fuera de la familia: asilos, escuelas, universidades, instituciones asistenciales, parroquias, asociaciones y movimientos. Donde se da la exigencia de un trabajo formativo se puede constatar la inmensa disponibilidad de las mujeres a dedicarse a las relaciones humanas, especialmente en favor de los más débiles e indefensos. En este cometido manifiestan una forma de maternidad afectiva, cultural y espiritual, de un valor verdaderamente inestimable, por la influencia que tiene en el desarrollo de la persona y en el futuro de la sociedad”.

Queridas amigas y hermanas mujeres, reciban este sencillo aporte y homenaje en este día internacional de ustedes, de su parroquia San Carlos Borromeo, de sus Sacerdotes y en particular mío como diácono, quien tiene una deuda de gratitud muy grande y creo impagable por lo que para mí significó y sigue significando la presencia de la mujer en mi vida y me refiero a una en particular, mi esposa que desde el cielo junto al mejor modelo de mujer que podamos tener y que es la Virgen María, ella hoy celebra junto a cada una de ustedes este día en que merecidamente se les brinda este homenaje.

Felicidades y Gracias.

 

Miguel Pincheira San Martín

Diacono Parroquia San Carlos Borromeo

Cenizas y la soberbia en los católicos

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Si hay algo negativo en las personas y, en los creyentes todavía más, es la actitud de considerarse dueño de la verdad, superior a los demás y alguien que no necesita aprender ni cambiar nada. Le llamamos vanagloria o soberbia. En la fe cristiana es  considerado un pecado capital, porque es la raíz de otros comportamientos deplorables. En la historia de la Iglesia ha habido momentos en que cristianos y, también la iglesia, como institución, han caído en arrogancia y soberbia. Esto ha sido fuente de críticas y es algo que nadie espera de un cristiano.

Reprochar la soberbia o arrogancia de un seguidor de Jesús es legítimo, pues, es un contrasentido. Si hay algo que cautiva, atrae y pertenece a la fe cristiana es la virtud de la humildad. Reconocerse ante Dios como pequeños y frágiles. Además, forma parte de algo que en la Iglesia se enseña con palabras y gestos. Uno de estos gestos es el que realizamos hoy miércoles, el llamado de cenizas.

En este día, los católicos realizamos el gesto de recibir cenizas sobre la frente, al tiempo que se escucha la frase: “recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás”; también, “arrepiéntete y cree en el evangelio”. Como signo es fuerte y proclama que lo que la Iglesia pide de sus miembros es, precisamente, humildad.

Las cenizas son un signo de la fragilidad de la materia, de lo poco que somos ante la inmensidad del cosmos y la grandeza de Dios que lo ha creado. Hay que reconocer que somos poca cosa y sabemos poco.

La humildad no es tener baja autoestima. La humildad es ante todo verdad. Un ejemplo preclaro es la madre de Jesús quien se consideraba esclava del Señor, pero también reconocía que Dios, en ella, había hecho maravillas.

Participar del miércoles de cenizas es una invitación a cultivar la humildad, a tener a los demás como superiores y a iniciar cambios en nuestra manera de vivir, de tal forma que se erradique todo tipo de sentimientos de superioridad, prepotencia, menosprecio a otros y, arrogancia. Como todas las virtudes, la humildad contiene en sí misma, la belleza, la hermosura que queremos de los cristianos y de la Iglesia, que sea y que seamos humildes.

Marzo y de nuevo a la rutina

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Varios ya terminaron sus vacaciones y se encuentran en sus trabajos. Sin embargo, solo la entrada de los estudiantes y todo el mundo que lo rodea, profesores, administrativos, asistentes y el tío del furgón, dan por iniciada la rutina habitual de los chilenos. Pareciera que el año escolar es el que  da el ritmo a la vida cotidiana.

La vida rutinaria es criticada por su falta de novedades y porque sería fuente de aburrimiento. Al fin y al cabo, a quién le gusta hacer siempre lo mismo y de manera repetitiva. Las actividades de vacaciones pareciera que  emergen como un modelo nostálgico que hace soñar viviendo de esa manera. Tener, cada día, eventos extraordinarios y alternar con largos momentos de dormir y dormir. No obstante, la vida no es así y, la diminuta nostalgia por volver a las actividades habituales  se abre paso y crece incluso en aquellos que más se oponen al término de las vacaciones.

La rutina no es solo una vida repetida, es normalidad.  Marzo realiza algo de aquello, nos vuelve a la regularidad diaria y con ello a la belleza de la propia vida en sus actividades cotidianas que nos dan seguridad, una oportunidad de reencontrarnos y, finalmente, ser nosotros mismos.

La vida cotidiana tiene mucho de rutinario, pero eso no es malo. Las actividades que hacemos, casi inconscientemente y, de manera mecánica son el espacio que nos permite realizarnos, crecer y responder a nuevos desafíos. Cuando un evento extraordinario, (normalmente trágico) nos impide hacer nuestra rutina entendemos su gran valor y, en ese momento, no extrañamos la vacaciones; extrañamos la vida habitual, lo que siempre hacemos. Es en ese momento que valoramos nuestra condición humana, tal cual la vivimos habitualmente, una rutina.

Para los cristianos la vida cotidiana tiene un valor adicional. Es algo bendecido por la presencia de Dios. Para nosotros, desde que Jesús vino a ser uno entre los seres humanos, la vida humana es un lugar para encontrarse con él. La vida cotidiana de todos los días está engrandecida por la presencia divina, cómo rechazarla. Bienvenido marzo!