Archivo de abril, 2014

Dueña de casa "no más"

Dueña de casa “no más”

Cada 1º de Mayo se celebra el día del trabajador, y la Iglesia desde siempre se ha unido a dicha celebración universal. Recordamos hoy a todos los trabajadores de nuestra patria y del mundo, pidiendo al cielo para que sean instrumento de paz, de evangelización, de serena inteligencia, de valor y de confianza en sí mismos, de esperanzas y de bien.

En este día la Iglesia coloca como Patrono de los trabajadores a  San José Obrero, a quien le  confiamos la protección de todos y cada uno de ellos, reconociendo al mismo tiempo que todo trabajo es  valorado por Dios, quien a través de su hijo Jesús “alejó la antigua maldición del trabajo”; convirtiéndolo en una fuente de gracia y de dignidad. San José fue un auténtico obrero en el pleno sentido de la palabra, y el único hombre que compartió con el Hijo de Dios la tarea de todos los días.

La iglesia siempre a tenido una palabra que decir en cuanto a la dignidad del trabajo y muy particularmente acerca de la dignidad de cada trabajador, reconociendo con ello que ningún trabajo es más digno que otro y que ante Dios todos somos iguales:

Para la Doctrina social de la Iglesia, el trabajo significa “todo tipo de acción realizada por el hombre independientemente de sus características o circunstancias; significa toda actividad humana que se puede o se debe reconocer como trabajo entre las múltiples actividades de las que el hombre es capaz y a las que está predispuesto por la naturaleza misma en virtud de su humanidad. Hecho a imagen y semejanza de Dios en el mundo visible y puesto en él para que dominase la tierra, el hombre está por ello, desde el principio, llamado al trabajo.

El trabajo es una de las características que distinguen al hombre del resto de las criaturas, cuya actividad, relacionada con el mantenimiento de la vida, no puede llamarse trabajo; solamente el hombre es capaz de trabajar, solamente él puede llevarlo a cabo, llenando a la vez con el trabajo su existencia sobre la tierra. De este modo el trabajo lleva en sí un signo particular del hombre y de la humanidad, el signo de la persona activa en medio de una comunidad de personas; este signo determina su característica interior y constituye en cierto sentido su misma naturaleza”.

A la luz de la anterior reflexión creo oportuno, junto con saludar a cada uno de los trabajadores y trabajadoras de nuestro San Carlos y de todos los lugares de nuestro querido Chile, hacer una mención especial en lo relacionado al título de este artículo; justamente sin desmerecer ninguna actividad laboral, me parece que una de las que están más subestimadas es la labor invalorable de la dueñas de casa. ¿Quien de nosotros no ha contado con tan valioso como fundamental aporte en nuestros hogares?. Muchas de ellas que cumplen una doble e incluso triple labor, como madre, esposa y dueña de casa y que muchas veces son ellas mismas, las que movidas por lo que nuestra cultura les impone, se subestiman en cuanto a lo que significa su trabajo, refiriéndose a ellas como “dueñas de casa, no mas”, Nada de eso! Vuestro trabajo dueñas de casa,  es valioso y muy querido a los ojos de Dios. Vaya para cada una de ustedes el saludo de nuestra parroquia y el mió en particular, junto con el saludo a todos los trabajadores.

Felicidades.

Diácono Miguel Pincheira S.M.

Parroquia San Carlos Borromeo

Padre Cristian

Padre Cristian

Hay una frase en la introducción previa a la consagración en la misa (prefacio), en la que se dice “es justo y necesario”. Ese es precisamente el motivo de este artículo, creo que es justo y necesario valorar y agradecer el paso del Padre Cristian Muños en medio de nosotros como Parroquia San Carlos Borromeo. Y no solo como parroquia, ya que en los cortos 13 meses que estuvo con nosotros, fue ampliamente conocido y muy querido en San Carlos, por su sencillez, su carácter alegre, espontáneo y siempre disponible. El Padre Cristian viene de una localidad rural cercana a Bulnes, hijo de don Luís de la Cruz y de María Guadalupe, que le entregaron una formación sólida en valores y que con su ejemplo de matrimonio y de familia cristiana ayudaron a despertar la vocación al sacerdocio, en el que lleva poco más de dos años de fructifera y provechosa labor.

 

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En primer lugar, es justo valorar y agradecer, ya que he tenido y creo no equivocarme al decir que hemos tenido, el privilegio de conocer y contar con un valioso sacerdote, entregado plenamente al Señor a través de su ministerio, que lo ha potenciado en una diligente atención enfocada particularmente a los jóvenes, a los adultos mayores y muy especialmente a los enfermos. Del Padre Cristian no se conoce ni se ha escuchado un no por respuesta a quienes hemos acudido a el por alguna necesidad, lo que incluso le ha traído mas de alguna complicación, o algún mal rato, como producto de su afán y su disposición de atender con prontitud y diligencia a todos los que de el necesitan alguna tipo de servicio, agregando también que todo lo hace con alegría y gusto por servir, podemos decir sin duda que estamos ante un sacerdote que como el Papa francisco lo ha pedido “con olor a oveja”.
Y en segundo lugar es necesario valorar y agradecer su paso por nuestra parroquia, donde sin duda ha ganado experiencia, la que le habrá de servir en su nueva destinación encargada por la iglesia a través de nuestro obispo, que es continuar sus servicio sacerdotal el la parroquia de Quiriquina, como administrador parroquial. Y por eso digo que es necesario, ya que no podemos valora y agradecer sin el compromiso de todos nosotros que queremos y estimamos al padre Cristian, de hacer oración permanentemente por el y que Jesús el Buen Pastor lo acompañe siempre y le continúe dando esa alegría, vitalidad y disposición para servirle donde quiera que se encuentre, colocando en el ejercicio práctico su le lema sacerdotal “PERMANEZCAN EN MI AMOR”

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Felicidades padre Cristian, que Dios le bendiga y gracias por todo.

Diácono Miguel Pincheira S.M.
Parroquia San Carlos Borromeo

RESUCITÓ RESUCITO ALELUYA

RESUCITÓ RESUCITO ALELUYA

Es la palabra que con más fuerza escuchamos en estos días desde la “noche de las noches”, la Vigila Pascual, cuando con júbilo y alegría cantamos el Gloria Gloria Aleluya, Cristo Resucitó. Pero ¿que sentido tiene esta celebración para nosotros?, ¿que significa que Cristo haya resucitado?. Vamos por parte, primero pensemos en la muerte, si en la muerte, aunque sea una palabra que no nos guste usar, ni menos pensar en ella, pero como más de alguien lo sostiene “es lo mas seguro que tenemos”. Sin embargo no es un tema de conversación en nuestra vida de hogar ni con nuestras amistades, aparte de bromas muchas veces de mal gusto con las que nos referimos a ella. Pero lo cierto es que la muerte tanto personal o de nuestros seres queridos va a ser un hecho concreto, San Pablo lo dirá en 1ª corintios 5,1 “nuestro cuerpo es como una casa que no dura”, pero ello lejos de desalentarnos, al contrario nos debe llenar de gozo y alegría, no porque tengamos que morir, ya que a quien no le gusta la vida, sino que por el hecho claro y concreto de que la verdadera vida viene después de esta. San Pablo nos lo recuerda en la misma carta “Dios nos tiene preparada una casa eterna el los cielos”, Y ¿como podemos asegurarnos de llegar a ella?. La respuesta la da Jesús , al decir la tan hermosa como esperanzadora frase con la que consuela a unas hermanas que estaban viviendo la tristeza por el fallecimiento de su hermano, El dice “Yo soy la resurrección y la vida el que cree en mi aunque haya muerto vivirá” (Juan 11,25). Entonces amigos y hermanos, la vida tiene sentido, la muerte tiene sentido en cuanto a que no todo termina aquí, la vida se prolonga en la Vida Eterna.
Lo central de nuestra fe está justamente en esto, como lo recuerda la Palabra de Dios : “porque buscan entre los muertos al que está vivo, no está aquí ha resucitado.
Esa es la buena noticia, esa es la gran noticia, la muerte ha sido vencida, la muerte no tiene la última palabra, Cristo ha resucitado, Cristo ha vencido la muerte y nosotros vencimos con El. Aleluya Aleluya-.
Mostremos entonces, amigos y hermanos a Cristo resucitado, con nuestra actitud de vida que se note en nosotros como esa gran noticia de que el enemigo mas temido y que es la muerte ya fue derrotado, mostremos a Cristo resucitado, resucitando también nosotros de nuestro egoísmo, de nuestro desánimo de nuestra falta de compromiso,. Mostremos a un Cristo alegre y comprometido con los demás.
Feliz pascua de resurrección para todos.

Miguel Pincheira San Martín
Diácono Parroquia San Carlos Borromeo

Semana Santa

Semana Santa

Se trata, sin duda alguna, de una fecha que no pasa desapercibida en la gran mayoría de los Chilenos y desde luego también de nuestro San Carlos. Esto ya se vio reflejado el domingo recién pasado al celebrar el inicio de la Semana Santa, que comienza con el tradicional “Domingo de Ramos”, donde se pudo observar una gran cantidad de personas que participaron en los diferentes lugares en que se celebró esta significativa fiesta. Cabe recordar además que la liturgia del “Domingo de Ramos” tiene un ritmo particularmente propio: luego de la bendición y procesión con los ramos bendecidos, se llega al lugar donde se celebra la Santa Misa, en ella se escucha un extenso relato bíblico en que se proclama la pasión del Señor, al escuchar con atención este relato podemos situarnos en el itinerario pascual de Jesucristo, especialmente cuando el sufre todo tipo de vejámenes y desilusiones que forman parte de su pasión para desembocar en su muerte en la Cruz.

Seguramente el lector se preguntará: ¿hacia donde va este comentario?. Va justamente dirigido al corazón y la mente de cada uno que, con buena voluntad, lea este artículo y lo tome como un buen recurso para vivir esta semana, como la semana misma nos dice, vale decir de una manera Santa.

Pueden ser muchas las iniciativas que cada uno tome para hacer realidad estas buenas intenciones de hacer de esta semana una semana especial y diferente a las demás, pero yo le invito a que nos situemos primero en una breve cita bíblica que se escuchó el “Domingo de Ramos” al leer la pasión del Señor: “Padre mío, si no puede pasar este cáliz sin que yo lo beba, que se haga Tu voluntad”. Se trata de una de las últimas frases pronunciadas por Jesús antes de su muerte, sin duda que se encontraba en la máxima expresión humana del sufrimiento, estaba por beber el cáliz del dolor más grande que sin dudad le ocasionaba, no solo el desgarro de su carne (cuerpo) crucificado, sino todo el dolor por las desilusiones vividas, sus amigos le abandonaron, fue traicionado, la negación de Pedro, las burlas, etc., pero Él dice “que se haga Tu voluntad”. Aquí viene la pregunta, ¿Cuántas veces en nuestra vida ponemos en ejercicio práctico lo mismo?, especialmente cuando nos vemos enfrentados a ingratitudes, traiciones, desilusiones o dolores tan desgarradores como las enfermedades propias o de algún ser muy querido y desde luego el mas grande de esos dolores, cuando parten de nuestro lado llamados a la Casa del Padre. No olvidemos que en el Padrenuestro lo decimos siempre “…..hágase Tu voluntad en el cielo como en la tierra “.
Esta semana es, a mi parecer, una buena oportunidad para revisar nuestra conciencia y responder si nuestra fe está firme o necesita ser alimentada. Aprovechemos para eso esta Semana Santa.

Diácono Miguel Pincheira S.M.
Parroquia San Carlos Borromeo

Programa Semana Santa 2014

Programa Semana Santa 2014

Programa de Semana Santa 2014
Programa Semana Santa 2014 (10)

El valor de la amistad

El valor de la amistad

Seguramente en innumerables ocasiones se ha escrito acerca de este tema, mucho se ha reflexionado también y quizás cuantas habrán sido las composiciones poéticas que muchos artistas le han dedicado al valor de la amistad. Digo valor, pues se trata sin duda alguna, de un gran valor, cuando esta amistad es realmente verdadera.
He querido referirme acerca de este tema, por la inmensa deuda de gratitud que personalmente tengo con cada uno de ustedes por el inmerecido apoyo que tanto he recibido en las circunstancias de mi vida que hoy me toca vivir, no han sido pocas las muestras de cariño que ustedes han tenido para mi y mi familia y por sobre todo esa sincera amistad que Gracias a Dios, en nuestro querido San Carlos se vive de una manera muy clara y concreta. No son pocos los que nos visitan y se llevan esta grata impresión de haber encontrado entre nosotros una acogida cariñosa y fraterna que de una manera especial se traduce en aquellas manos que se tienden para saludar, consolar y apoyar el que lo necesita.
Quizás si alguien podrá decir,”esta no es la realidad que me ha tocado vivir”, lo lamento, pero creo sinceramente que no ha descubierto aún, como el amor de Dios se manifiesta en estos signos de una verdadera amistad que siempre están presente, basta observar a nuestro alrededor, con un poco de detención y sentido de contemplación, para darnos cuenta que siempre habrá una mano amiga que te ayude a levantar de tus caídas, de tus tristezas o de tus desilusiones.
Tenemos en la Palabra de Dios muchas enseñanzas que nos ayudan a entender de mejor manera el significado y sus consecuencias, que tiene la amistad verdadera, por ejemplo en la Parábola del Juicio Final, en Mateo 25, 31-46. Jesús deja muy claro que lo que hagamos o dejemos de hacer con el más pequeño de nuestros hermanos es con Jesús mismo con quien lo hacemos o lo dejamos de hacer. Para lograr todo esto, no estamos solos Jesús en San Juan 15,14-15, nos llama sus amigos si ponemos en práctica sus enseñanzas, que gran noticia saber que ni mas ni menos tenemos a Jesús como nuestro amigo. ¿Como entonces no valorar esa amistad?, la que sin duda nos lleva a comprender mucho mejor el valor y la importancia que tienen para nuestra vida los verdaderos amigos.
Tengamos esto muy presente particularmente en este tiempo de cuaresma, que nos prepara para la Pascua.
Queridos amigos, espero que estas sencillas frases nos continúen ayudando a valorar y crecer en la amistad que tanto bien le hace a nuestra sociedad.
Hasta pronto amigos y amigas, de los distintos credos religiosos o de las de los diversos pensamientos políticos y de todos los estrato sociales, ya que para Dios todos somos sus hijos y de Jesús sus amigos.

Miguel Pincheira S.M.
Diacono Parroquia San Carlos Borromeo