Archivo de julio, 2015

QUE ALEGRIA CUANDO ME DIJERON, VAMOS A LA CASA DEL SEÑOR

QUE ALEGRIA CUANDO ME DIJERON, VAMOS A LA CASA DEL SEÑOR

Nunca, como en estos días recién pasados, se escucho con igual fuerza y emoción éste himno inspirado en el Salmo 121 como consecuencia de volver a nuestra casa frente a la plaza, en pleno corazón de nuestra ciudad.

Así aconteció amigos y hermanos, en que lo menos que podemos hacer es dar infinitas gracias, en primer lugar a Dios por permitirnos lograr hacer realidad lo que por varios años solo era un sueño. Sin duda alguna que si ya podemos contar con nuestro templo, con nuestra casa propia, aunque sea en su primera etapa, es por obra y gracia de Dios, ya que como lo dice otro Salmo, el nº 126: “Si el Señor no construye ya la casa en vano se cansan los albañiles”, ciertamente que El ha estado con nosotros en todos y cada uno de los momentos, de planificaciones, proyectos, propuestas, criticas, ideas para reunir recursos y lo mas importante el haber contado con personas, trabajadores, técnicos, arquitectos y la empresa constructora, que colocaron no solo sus talentos profesionales para lograr lo que hoy rebosante de alegría pueden nuestros ojos contemplar, sino que colocaron ese valor agregado de cariño y amor por lo que realizaban, gracias, muchas gracias por toda esa entrega con la que se ha logrado llegar a la meta que se tomó como un desafío y una no disimulada voluntad por lograr tan anhelado sueño.

Pero aún queda mucho por hacer, podemos decir que esto es solo el comienzo, ya que hay que continuar aunando voluntades y recursos, tanto para financiar lo construido, como para continuar completando lo que falta en las siguientes etapas de tan magna construcción. Tenemos la mas plena convicción de que seguiremos contando tanto con la Gracia de Dios, como con la valiosa colaboración y compromiso de mucha gente, especialmente de la gente de modestos recursos, de los campesinos, de algunos empresarios y comerciantes que sin duda continuaran dispuestos a seguir aportando como una forma de que esta casa que es de todos se logre financiar y lo mas importante que la continuemos completando para mayor gloria Dios.

Termino este artículo, compartiendo con ustedes parte de aquella hermosa oración con la que pedimos a Dios “por una nueva Iglesia”:

“Padre Dios, Señor del cielo y de la tierra. El terremoto acabó casas, capillas, escuela, el hospital y nuestro templo. No te perdimos a Ti, Tu Espíritu nos protegió y consoló.

Hoy imploramos tu ayuda. Necesitamos un lugar para alabarte. Ayúdanos a construir nuestras vidas y nuestra iglesia en la roca sólida de Jesucristo tu Hijo”…

La Roca, sólida ciertamente, es la fe en Jesucristo, nuestro Señor, continuemos apoyados en El y así los desafíos venideros los asumamos con el temple y la decisión que debe caracterizar a un cristiano de verdad.

Que Dios le bendiga.

 

Diacono Miguel Pincheira S.M.

Equipo de comunicación

Parroquia San Carlos Borromeo