Blog del Padre

Espacio dedicado para comentarios del Párroco Luis Flores

El trabajo de descansar


Iniciado ya el mes de febrero, en nuestro país, vacaciones y descanso son una experiencia común, realizadas o anheladas vacaciones es uno de los temas frecuentes de nuestros diálogos. Descansar no es fácil, de hecho, muchas personas lo que hacen es agotarse más con actividades diferentes y más intensas, casi como escapando de la posibilidad de una inactividad que nos obligue a sentirnos no haciendo nada, en medio de un mundo que corre. Pareciera que no queremos ser diferentes y ser los únicos que no hacen nada. En realidad es miedo a la soledad, aterra estar solo y, si hay silencio, peor aún.

El cuerpo y el espíritu necesitan descansar. Cambiar de actividad, cortar con lo habitual es un primer paso. Es necesario romper con la monotonía y con la rutina, pues, de lo contrario corremos el peligro de considerar que la vida es así, rutinaria, gris, siempre igual. Eso es falso. Para descubrirlo hay que trabajar, es decir, hay que dedicarse para detenerse y abrirse a la contemplación de la novedad y originalidad de cada nuevo día, de cada minuto nuevo de nuestra vida, siempre novedosa y original.

El descanso nos conecta con lo gratuito. Cuando descansamos no estamos en la dinámica de producir  bienes, tampoco otro tipo de beneficios. Incluso los encuentros con personas se enmarcan naturalmente con la gratuidad. Al fin y al cabo no estamos haciendo nada, estamos descansando. Olvidar esto es olvidar una dimensión básica de la vida, la gratuidad. De hecho, no descansar deshumaniza, no rendimos normalmente y aparecen como fantasmas no deseados, la frustración, el carácter agrio y una creciente dificultad para mantener buenas relaciones humanas. Por otra parte,  también, es una dimensión básica de la experiencia creyente y de Dios. Dios es gratuidad pura.

Jesús descansaba. Una vez lo hizo a orillas del camino y se presentó ante quien podía refrescar su caminata con un vaso de agua. También se daba largos momentos de soledad y oración. Tal vez, esta es una de las mejores invitaciones de Jesús. A sus discípulos les dijo, “vengan a mí los que están cansados y agobiados, en mi encontrarán descanso.” En vacaciones no se canse, no tema a estar en algún momento solo; y bien podría renovarse con una oración, con una tranquila conversación con Dios.  Felices y buenas vacaciones.

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