Blog del Padre

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Marzo y de nuevo a la rutina


Varios ya terminaron sus vacaciones y se encuentran en sus trabajos. Sin embargo, solo la entrada de los estudiantes y todo el mundo que lo rodea, profesores, administrativos, asistentes y el tío del furgón, dan por iniciada la rutina habitual de los chilenos. Pareciera que el año escolar es el que  da el ritmo a la vida cotidiana.

La vida rutinaria es criticada por su falta de novedades y porque sería fuente de aburrimiento. Al fin y al cabo, a quién le gusta hacer siempre lo mismo y de manera repetitiva. Las actividades de vacaciones pareciera que  emergen como un modelo nostálgico que hace soñar viviendo de esa manera. Tener, cada día, eventos extraordinarios y alternar con largos momentos de dormir y dormir. No obstante, la vida no es así y, la diminuta nostalgia por volver a las actividades habituales  se abre paso y crece incluso en aquellos que más se oponen al término de las vacaciones.

La rutina no es solo una vida repetida, es normalidad.  Marzo realiza algo de aquello, nos vuelve a la regularidad diaria y con ello a la belleza de la propia vida en sus actividades cotidianas que nos dan seguridad, una oportunidad de reencontrarnos y, finalmente, ser nosotros mismos.

La vida cotidiana tiene mucho de rutinario, pero eso no es malo. Las actividades que hacemos, casi inconscientemente y, de manera mecánica son el espacio que nos permite realizarnos, crecer y responder a nuevos desafíos. Cuando un evento extraordinario, (normalmente trágico) nos impide hacer nuestra rutina entendemos su gran valor y, en ese momento, no extrañamos la vacaciones; extrañamos la vida habitual, lo que siempre hacemos. Es en ese momento que valoramos nuestra condición humana, tal cual la vivimos habitualmente, una rutina.

Para los cristianos la vida cotidiana tiene un valor adicional. Es algo bendecido por la presencia de Dios. Para nosotros, desde que Jesús vino a ser uno entre los seres humanos, la vida humana es un lugar para encontrarse con él. La vida cotidiana de todos los días está engrandecida por la presencia divina, cómo rechazarla. Bienvenido marzo!

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